Filosofía Cristiana y Medieval. Tarea 8
Universidad abierta para adultos(UAPA).
Facilitador: Daniel Roque
Introducción:
En el siguiente documento hablaremos sobre dos tipos de Filosofía; Filosofía Cristiana y Medieval en los pensamientos de filósofos religiosos. Ambas se consideran partes importantes en lo que concierne al desarrollo de la filosofía a través de los años y en su historia como tal. También hablaremos sobre los pensamientos filosóficos de Santo Tomás de Aquino y San Agustín.
La filosofía cristiana es un elemento sustancial de nuestra realidad histórica, porque se ha presentado a través de la historia como factor importante fundamentación en la cultura sobre todo la occidental. La filosofía medieval es la filosofía que se desarrolló en Europa y Oriente Medio durante lo que hoy se llama el Medioevo o la Edad Media, que se extiende aproximadamente desde la caída del Imperio Romano hasta el Renacimiento. La filosofía medieval se caracteriza principalmente por intentar conciliar las doctrinas cristianas (pero también judías e islámicas) con la filosofía heredada de la antigüedad clásica.
–Enumera las características del pensamiento filosófico de San Agustín y Santo Tomás de Aquino.
Tomás de Aquino era un teólogo y filósofo católico. El pensamiento de Tomás de Aquino parte de la superioridad de las verdades de la teología respecto a las racionales, por la sublimidad de su fuente y de su objeto de estudio: Dios.
Aunque señala que la razón es muy limitada para conocer a Dios, ello no impide demostrar que la filosofía sea un modo de alcanzar conocimientos verdaderos:
En primer lugar porque no contradice a la teología, así lo dice:
“Lo naturalmente innato en la razón es tan verdadero que no hay posibilidad de pensar en su falsedad. Y menos aún es lícito creer falso lo que poseemos por la fe, ya que ha sido confirmado por Dios. Luego como solamente lo falso es contrario a lo verdadero, como claramente prueban sus mismas definiciones, no hay posibilidad de que los principios racionales sean contrarios a la verdad de la fe” Tomás de Aquino (2007, p. 53).
En segundo lugar, porque es la herramienta natural del hombre para conocer el mundo y el Aquinate, como se ha visto, considera imposible pensar en la falsedad de la razón por lo connatural que no es. No obstante, Tomás señala que de llegarse a una contradicción real y no aparente entre una conclusión de fe y otra racional, la errónea es la de razón puesto que Dios es infalible. Un ejemplo de contradicción aparente se encuentra en la cuestión de la Trinidad:
Tomás, por razón, señala que «Dios es simple», y, por fe, que es «trino», pero para ser trino (que no triple) hace falta ser uno, es decir simple, por lo que fe y razón no se contradicen, sino que la gracia de la fe supone (acepta) y eleva (perfecciona) la naturaleza, racional en este caso.
Por otro lado, San Agustín, conocido como máximo pensador cristiano del primer milenio, dedicó gran parte de su vida a escribir sobre la teología y la filosofía. Según San Agustín, la fe no es suficiente para acceder a las profundas revelaciones de las escrituras.
A los diecinueve años, se pasó al racionalismo y rechazó la fe en nombre de la razón. Sin embargo, poco a poco fue cambiando de parecer hasta llegar a la conclusión de que razón y fe no están necesariamente en oposición, sino que su relación es de complementariedad. La fe constituye una condición inicial y necesaria para penetrar en el misterio del cristianismo, pero no una condición final y suficiente. Es necesaria la razón. Según él, la fe es un modo de pensar asintiendo, y si no existiese el pensamiento, no existiría la fe. Por eso la inteligencia es la recompensa de la fe. La fe y la razón son dos campos que necesitan ser equilibrados y complementados.
Para realizar con éxito la operación de conciliación entre las dos es indispensable concretar sus características, su ámbito de aplicación y la jerarquización (la fe gana frente la razón, ya que está apoyada por Dios) que se establece entre ellas. Como en muchas otras ocasiones, es en el texto bíblico donde Agustín encuentra el punto de partida para fundamentar su posición.
Comentando un fragmento del evangelio de Juan (17,3), Agustín dice: “El Señor, con sus palabras y acciones, ha exhortado aquellos que ha llamado a la salvación a tener fe en primer lugar. Pero a continuación, hablando del don que debía dar a los creyentes, no dijo: «Esto es la vida eterna: que crean», sino: «Esto es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios, y a aquel que tú has mandado, Jesucristo»”.
Conclusión
Después de los planteamientos anteriores podemos concluir en que tanto Santo. Tomás de Aquino como San Agustín, coincidían en sus creencias sobre la razón y la fe hasta un punto en el que San Agustín desistió de totalmente de la fe y confiando únicamente en la razón, fue después cuando pudo comprender los papeles de la fe y la razón, comprendió que la fe estaba primero y que después estaba la razón.
